GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS MEDIOAMBIENTALES
La conservación y la mejora de la naturaleza que hemos heredado debe ser uno de los objetivos que ha de prevalecer en cualquier actividad humana.
El turismo es una de las actividades económicas importantes en las poblaciones que comprende la Sierra de Cazorla. Este depende directamente de la calidad del entorno natural que ofrezca.
El aprovechamiento recreativo de la sierra inherente a cualquier actividad turística ha de ser regulado de manera que esta no afecte negativamente al paisaje y a la naturaleza que lo conforma.
Todas las personas tienen derecho a disfrutar de la naturaleza de la Sierra de Cazorla y por tanto todos los colectivos, incluidas las personas con diversidad funcional que son un 40% del total, tienen el mismo deber y derecho del buen uso y disfrute de la naturaleza.
Para que todas las personas puedan disfrutar de los beneficios que ofrecen el turismo y la naturaleza hay que conseguir que todos los colectivos tengan acceso a estos lugares, tanto a los alojamientos turísticos como a las rutas de naturaleza que ofertan para atraer al turista.
Siempre se deberá tener presente en cuanto a la accesibilidad a las rutas de naturaleza, que estas sean compatibles con la conservación de los ecosistemas existentes y de su entorno natural. El que se posibilite el acceso a todas las personas no ha de ser un obstáculo para la conservación sino todo lo contrario: sólo aquello que se conoce se ama y por tanto se conserva.
De todas maneras las buenas prácticas medioambientales deben hacer hincapié en que el acceso a cualquier ambiente natural no sea un problema sino que sirva para la divulgación de la naturaleza, de su diversidad y de los beneficios que nos ofrece a todos.
La componente geológica y biológica de las rutas de la Sierra de Cazorla debe ser el incentivo para el turismo, por lo tanto ha de ser alterada lo menos posible, compatibilizando la accesibilidad y la conservación mediante elementos constructivos y señalización adecuados, para que el paseante sepa en todo momento cómo actuar para no provocar daños al entorno ambiental.
La fauna por las molestias a la misma, y la flora por su fragilidad a la reiteración de actividades nocivas tales como el pisoteo o la recolección, pueden ser las más nocivas en principio. Sin embargo, la componente geológica (formaciones rocosas, concreciones, paredes…) y los elementos de acceso, protección y señalización, también suelen ser víctimas a veces de ralladuras y pintadas realizadas ex profeso por visitantes que no aprecian estos lugares o no entienden su valor natural o cultural.
Las buenas prácticas medioambientales son una serie de pautas a seguir por todos los colectivos de todos los ámbitos. Estos colectivos comprenden por un lado a los pobladores de la Sierra de Cazorla que explotan los diversos negocios tales como restaurantes, casas rurales, guías de naturaleza, centros de divulgación, información y demás servicios; por otro lado los usuarios de estos servicios: el turismo, los visitantes a todos estos lugares.
Podríamos elaborar una extensa guía de buenas prácticas medioambientales o lo que es lo mismo, de cómo proceder para que nuestras actividades no afecten negativamente al entorno en el que estamos realizándolas.
La cantidad de situaciones es infinita y por tanto siempre se da la posibilidad de que algún caso no se tenga en cuenta. Por consiguiente citaremos unas pautas básicas a seguir que sirvan de base para la reflexión de los diferentes colectivos y ámbitos afectados.
Sería deseable que el visitante a este blog participara y contribuyera a la mejora de esta guía de buenas prácticas medioambientales.
Algunos de los efectos negativos del uso recreativo de la naturaleza pueden ser los siguientes:
El impacto de los visitantes sobre el medio natural se puede clasificar según los componentes afectados por un uso inadecuado. Podemos distinguir:
Impactos en el suelo
Destrucción de la capa superficial de materia orgánica. Alteración de horizontes del suelo y compactación con la consiguiente alteración de características del suelo tales como la aireación, temperatura, fauna edáfica, textura, nutrientes… estas afecciones producen cambios florísticos en las zonas alteradas. Por ejemplo la compactación afecta a las escorrentías y a la erosión del suelo, la alteración de los nutrientes por pérdida de materia orgánica desplaza unas especies vegetales con respecto a otras.
Impactos en la vegetación
Destrucción directa por aplastamiento (paseantes y caballos, bicicletas, motos, 4x4).
El crecimiento y el porcentaje de cubierta vegetal y su capacidad reproductiva disminuyen.
Daños en árboles, cicatrices y aparición de raíces al descubierto.
Cambios florísticos, como por ejemplo la dominancia de herbáceas resistentes al pisoteo frente a otras plantas, la aparición o sustitución por plantas adaptadas al fuego en caso de incendios forestales y la desaparición de plantas menos resistentes a los incendios frecuentes.
La pérdida de cubierta vegetal por incendios provoca pérdida de materia orgánica del suelo e incremento de la erosión.
Introducción de especies foráneas.
Impactos en la fauna
Alteración directa de hábitats, fauna edáfica, acuática …
Molestias que pueden reducir el éxito reproductor o la alimentación.
Modificaciones de conducta por búsqueda de hábitats más tranquilos.
Aumento de comida disponible para especies oportunistas con el peligro de invasión de las mismas.
Alteraciones en las comunidades tales como la abundancia y distribución de algunas especies.
Impactos sobre la calidad del agua
Se reduce la calidad del agua por aporte de nutrientes, sedimentos y contaminantes, posible eutrofización y aparición de algas y cambios en niveles de oxígeno.
Contaminación con microrganismos patógenos por aporte de residuos o bien por sustancias químicas diversas, por tanto alteración de las comunidades acuáticas.
Impactos en la atmósfera y ambiente sonoro.
Aumento del nivel de ruido en puntos de concentración de infraestructuras y visitantes.
Emisión de gases a la atmósfera en los aparcamientos y pistas con aumento del polvo afectando a la salud de visitantes, animales y plantas.
Impactos sobre el paisaje
Impactos estéticos por acumulación de visitantes en los puntos más visitados que suelen ser los más atractivos. Alteraciones del paisaje inherente al uso recreativo y efectos derivados de los impactos sobre suelo y vegetación.
Buenas prácticas medioambientales en el entorno natural de la Comarca de la Sierra de Cazorla:
El turismo en la naturaleza es una actividad con gran potencialidad, que tiene como incentivo la observación de nuestro entorno natural. Si no se realiza de manera respetuosa el uso y disfrute de la naturaleza con fines recreativos, se puede provocar un impacto negativo sobre sus componentes tales como la fauna, la flora o la geología.
Entre otros aspectos se podría establecer un código de buenas prácticas ambientales para el turismo según los siguientes aspectos:
• Informarse previamente acerca de lo que hay en el lugar a visitar: características de la zona, limitaciones, régimen de protección...
• Informarse previamente sobre las características de la zona visitada.
• No adentrarse en áreas sensibles utilizando únicamente los itinerarios autorizados o marcados para los visitantes.
• Respetar los derechos de los propietarios de las tierras y no interferir en las labores agrícolas o ganaderas.
• Guardar una distancia mínima de seguridad y evitar hacer ruido para no molestar a la fauna especialmente en época de reproducción.
• No utilizar reclamos vivos ni artificiales, ni reproducciones de cantos; el uso de grabaciones con cantos y reclamos puede interferir en el normal comportamiento de la fauna.
• Contactar con los centros de recuperación de fauna o con las autoridades ambientales en caso de encontrar animales heridos.
• Las empresas de actividades, de alojamientos y los operadores turísticos tienen la obligación de promover una observación ética y educar a sus clientes en la conservación de la flora y fauna y su hábitat.
• El guía profesional debe ser responsable del grupo y alentar su buena conducta en la observación de la naturaleza.
• Los guías han de aprovechar su conocimiento de las zonas naturales visitadas para contribuir a un mayor conocimiento de la ecología de esos enclaves y velar por su conservación.
• Cuando exista posibilidad, conviene implicar a los clientes en actividades de conservación de la zona que está siendo visitada.
• Se recomienda que las empresas diseñen sus paquetes turísticos para grupos de tamaño reducido, que favorecen una experiencia más satisfactoria del observador y provocan menos molestias a la fauna y menor impacto a la vegetación.
• El diseño de estos paquetes debe integrar los servicios de los empresarios de alojamiento y restauración más sensibles.
• Es aconsejable usar aquellos servicios turísticos que ofrezcan productos de proveedores locales respetuosos con la fauna y flora, así como productos de agricultura ecológica procedentes de la comarca.
En cuanto a la gestión de los recursos, la contaminación y los residuos, y la gestión del espacio ocupado, las empresas de turismo y hostelería deben tener en cuenta las recomendaciones del manual de buenas prácticas ambientales en turismo y hostelería publicadas por el ministerio de medio ambiente.



Muy buen Blog, Gracias por facilitar a tantas personas que viajan a el Parque Natural Sierra de Cazorla, Segura y las Villas su visita y permitir poder adecuar su visita a sus limitaciones fisicas.
ResponderEliminarhttps://www.cazorlatravel.es/